

El desafío que enfrenta Waterline Park es su naturaleza poco atractiva: una larga y estrecha zanja rodeada de bloques de viviendas residenciales. A pesar de su falta de atractivo visual, sigue siendo un espacio público precioso disponible para los residentes. El paisaje busca transformar este espacio poco acogedor en una zona pública atractiva para el uso y la reunión comunitaria. El enfoque de diseño se centra en activar el sitio mediante la introducción de agua, creando una variedad de características acuáticas que transforman este sitio en un espacio público agradable para que los residentes participen en actividades comunitarias. El objetivo es dar nueva vida y vitalidad al área, fortalecer la cohesión social y crear un espacio comunitario inclusivo que fomente un sentido de pertenencia para todos los residentes.






























