
Una bocanada de aire fresco fue el resultado del estreno de Old Boy a principios de la década del nuevo siglo, tanto para el cine relacionado con la venganza como para la industria en si misma, ya que demostró que no solo en Hollywood se pueden hallar obras maestras y que con pocos recursos pero gran ingenio puede nacer la verdadera inspiración. Old Boy se ha convertido en una clara referencia al cine posmoderno y una obra de culto del cine oriental.
Se integra al mundo de la arquitectura gracias al lenguaje visual tan claro y delimitado que maneja, una abstracción potente que con escasos elementos arroja un subtexto, que a modo de capas nos permite entender mejor las motivaciones y acciones de los personajes. Esta abstracción no es coincidencia, ya que el propio director demuestra una gran pericia para escoger los planos de sus locaciones, habilidad quizás nata al ser hijo de un maestro de arquitectura, o propia al haberse dedicado gran parte de su juventud al ser critico de cine.














