
En el último tiempo, ha surgido un creciente interés popular y la adopción de una estética nacida de los retiros agrícolas conocida como cottagecore. Esta evoca los días de Laura Ingalls Wilder y otras épocas más sencillas de colonos, pioneros y asentamientos europeos tradicionales. El cottagecore incorpora flores, maderas, tonos cálidos, techos de paja, muebles desgastados y otros objetos y motivos asociados con la vida de campo. Hace tiempo que se reconoce el poder restaurador de las cabañas y los retiros; sin embargo, su popularidad y este renovado interés coinciden con la pandemia, en un momento en que nuestras vidas están marcadas por el tiempo excesivo que pasamos en interiores y comunicándonos únicamente a través de medios electrónicos.


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