Con el aumento en los niveles de emisión de contaminantes a lo largo de los años, también ha aumentado la preocupación sobre las acciones que se pueden tomar para minimizar el daño causado al planeta. Como una forma de promover la reducción o la no generación de residuos, surge el principio de las 3 R: reducir, reutilizar y reciclar. Estas acciones, junto con la adopción de patrones de consumo sostenibles, se han promovido como una forma de proteger los recursos naturales y minimizar el desperdicio.
Si bien ha tomado fuerza la difusión y normativa de cómo reducir, reutilizar y reciclar cotidianamente los residuos sólidos urbanos (RSU), todavía no es la misma realidad para los residuos de construcción y demolición (RCD). Estos son los generados principalmente del desarrollo de proyectos nuevos, de la rehabilitación, reparación y reacondicionamiento de obras existentes; y de los procesos de preparación de terrenos y de la demolición de obras, tanto para la escala de una casa como de una ciudad. Estamos hablando tanto de la perdida de un gran volumen de hormigón, ladrillos, acero y productos como de la posibilidad de rescatar antiguas reliquias.
Queremos ofrecer a nuestros lectores la posibilidad de expresar abiertamente sus opiniones y experiencias sobre el reciclaje de estos desechos. Si todos fuéramos conscientes del impacto ambiental que genera la extracción, producción y comercialización de materiales - para que luego estos terminen como basura, ¿Cambiaría la forma en que diseñamos? ¿Cambiarían nuestras prácticas?
El uso del ladrillo ha jugado un papel muy importante en la historia de la arquitectura del Reino Unido. Las técnicas de construcción del ladrillo y piedra han estado en constante progreso de evolución. De hecho, la producción de ladrillos mejoró con el tiempo, haciendo que sea uno de los materiales más más populares en la construcción. Desde el siglo XVIII en adelante, el ladrillo se utilizó predominantemente en la arquitectura doméstica e industrial, pero más tarde, se introdujo en la estructura de almacenes y fábricas, así como en otras diversas formas de infraestructura.
Si bien muchos de estos edificios aún funcionan hasta el día de hoy, no es una sorpresa. La restauración y la reutilización son técnicas muy recomendadas y, en muchos casos, los únicos métodos para mantener las densamente pobladas ciudades europeas. Por lo tanto, el desafío consiste en reutilizar estos edificios y reciclar los materiales disponibles, siempre tratando de retener la mayor cantidad posible de la estructura y material original.
Con el objetivo de motivar a los arquitectos a convertirse en agentes activos en el reciclaje sostenible, esta semana presentamos una selección de fachadas que trabajan con distintos materiales reciclados. Más allá de los típicos usos del plástico y el vidrio, en este articulo encontrarás innovadores materiales como resortes de colchones, recipientes de helados, sillas plásticas y desechos de productos agrícolas e industriales.
Encuentra nuevas ideas de cómo hacer una fachada atractiva utilizando materiales reciclados, a través de 21 proyectos notables.
Depósito de materiales de construcción reciclados en espera de reutilización. Imagen cortesía de ingenieros de NY
"Fuera lo viejo y bienvenido lo nuevo" ... o eso dicen. En los Estados Unidos, una nube de polvo y escombros combinada con una bola de demolición y una excavadora tiende a representar signos de progreso, innovación, actividad económica y la esperanza de un futuro mejor a través del diseño arquitectónico.
El concepto de Design for Disassembly (DfD), o "diseño para el desmontaje", es una práctica que ha ido ganando impulso en los últimos años entre los arquitectos de todo el mundo. Este enfoque revela una creciente preocupación por el consumo excesivo de recursos naturales, los desechos y las bajas tasas de reciclaje en la industria de la construcción. El siguiente artículo pretende analizar en detalle esta nueva tendencia en la arquitectura, presentando algunas pautas de diseño que contemplan la posibilidad de desmontar y reciclar edificios en el futuro, ofreciendo una mejor comprensión de este concepto y su impacto en la práctica profesional de la arquitectura y la economía circular.
Como alternativas a la producción de materiales en la industria de la construcción, que se caracteriza por los elevados gastos de energía y los altos niveles de contaminantes que se liberan a la atmósfera, el reciclaje y la reutilización de materiales y estructuras se han hecho cada vez más comunes en la arquitectura. La principal diferencia entre estos métodos es que, mientras que el primero emplea cierto gasto de energía en el tratamiento del material antes de su nuevo uso, el segundo no requiere este proceso, reutilizándolo en la forma en que fue desechado.
Comúnmente utilizados como soportes de almacenamiento para productos en supermercados y ferias, los palets o estibas son versátiles, y después de que su función principal ha sido descartada, su reutilización para otros fines es cada vez más común, especialmente como materia prima para la creación de muebles y cubiertas, colaborando activamente para reducir La cantidad de residuos desechados. Sin embargo, yendo más allá de los muebles tradicionales comúnmente resaltados en los tutoriales de autoconstrucción en youtube, estas estructuras están ganando terreno como la principal materialidad en la construcción de arquitecturas efímeras, como pequeños pabellones e instalaciones urbanas, de modo que las pequeñas piezas puedan apilarse y unirse entre si de diferentes maneras y patrones.
Ya sea por la demolición total de un proyecto, por un reemplazo tecnológico –en la búsqueda de un sistema de cubierta más efectivo- o por el cambio parcial por rotura o desgaste de piezas particulares, las tejas suelen ser elementos que se acumulan con relativa facilidad entre los desperdicios de obra. Como su costo de producción es usualmente bajo, se las recicla o reutiliza con poca frecuencia y si se lo hace, en general, es bajo su misma función original -es decir se las limpia y se las coloca nuevamente en otro techo-. Por suerte, junto con la creciente toma de conciencia respecto a los costos ambientales de la producción arquitectónica y el aumento del compromiso en el tratamiento de los desechos de obra, han surgido algunos proyectos que logran recuperar estos elementos de manera innovadora para darles, a través del reciclaje, una nueva vida en muros, fachadas, parasoles, solados y hasta mobiliario.
Los conceptos de reutilización y reciclado adquieren una extrema relevancia en los contextos vinculados a la construcción civil, especialmente si se considera el enorme consumo de energía y la cantidad de desechos que se producen al llevar adelante los procesos necesarios para la materialización de una obra de arquitectura. Los elementos constructivos formados a partir de la reutilización de objetos y materiales antiguos –que han sido reestructurados para cumplir una nueva función- representan una oportunidad única para que los diseñadores se involucren con los procesos de reciclado y la industria constructiva emprenda un camino hacia un futuro más sostenible y responsable.
Para un niño pequeño, comprender el concepto del tiempo y su paso es muy difícil. Esto justifica la impaciencia al esperar o la confusión al recordar un evento que sucedió en el pasado. Los niños viven solo en el presente y la noción del tiempo se aprende poco a poco. Pero aceptar el paso del tiempo y el envejecimiento es algo que nos afecta incluso cuando somos adultos. La lucrativa industria de la cirugía plástica y cosmética muestra cómo la humanidad busca controlar o negar el paso del tiempo, algo que pasa por nuestras manos y es implacable.
En México, 40 millones de llantas usadas son desechadas cada año y solo el 12% se recicla. Las llantas son un producto de desecho difícil de abordar, debido su gran volumen, su durabilidad y sus componentes perjudiciales para el medio ambiente. Según especialistas, en México se reciclan alrededor de 5 millones de llantas en productos orgánicos y en la industria del cemento.
El paso del tiempo es inevitable para cualquier proyecto arquitectónico: todos los edificios están sujetos –en mayor o menor medida– a las consecuencias de las condiciones atmosféricas y los diferentes usos que se les atribuyen a lo largo del tiempo. Como alternativa a "dar vida" a los edificios no utilizados, la reutilización adaptativa ha ganado fuerza en las últimas décadas. Pero a pesar de su amplia difusión, la aplicación práctica de este concepto no es simple.
Las actividades económicas humanas dependen naturalmente del ecosistema global, y las posibilidades de crecimiento económico pueden verse limitadas por la falta de materias primas para abastecer los stocks industriales y comerciales. Mientras que para algunos recursos todavía hay reservas sin explotar, como ciertos metales y minerales, existen otros, como los combustibles fósiles e incluso el agua, con serios problemas de abastecimiento en muchos lugares.
Aumento de la urbanización, producción excesiva de residuos, consumo desmedido de bienes materiales, explotación de los recursos naturales. Existen muchos factores que contribuyen al impacto ambiental de los seres humanos en el planeta Tierra. La escasez de materias primas y el uso de recursos no renovables ya es la realidad de algunos lugares, y la naturaleza ya no puede recuperar las energías renovables al mismo ritmo que se explota. El impacto de las actividades humanas es tan notable que los científicos han señalado que estamos viviendo en la nueva era geológica del Antropoceno (palabra griega para designar "la era reciente del hombre"). La industria de la construcción, en particular, es un importante consumidor de recursos y generador de residuos. En la Unión Europea, la construcción y el uso de edificios representa aproximadamente el 50% de la extracción de recursos y el consumo de energía, y aproximadamente un tercio de todo el consumo de agua. [1] En 2014, el 52% de todos los residuos se atribuyeron al sector de la construcción. [2]
La industria de la construcción es responsable del consumo de aproximadamente el 75% de los recursos naturales del planeta. Piedras, arena, hierro y tantos otros recursos finitos se eliminan en grandes cantidades para abastecer a los mercados. Además de la explotación, la gran cantidad de desechos generados en los sitios de construcción es preocupante, tanto en la obra misma como en demoliciones y remodelaciones. En Brasil, por ejemplo, los residuos de la industria de la construcción pueden representar entre el 50% y el 70% de la masa de residuos sólidos municipales [1]. El destino que se le da a esta basura es otro factor clave, ya que a menudo se colocan en contenedores que terminan en vertederos sin un destino adecuado, sobrecargando los sistemas públicos de saneamiento y generando la aparición de sitios informales de eliminación.
Archstorming, una plataforma arquitectónica que organiza concursos internacionales, ha publicado los resultados del concurso Tulum Plastic School. En donde los participantes tuvieron el desafío de diseñar una escuela hecha de plástico reciclado, abordando el problema actual de la contaminación en México.
El proyecto Granito de Anna Saint Pierre busca nuevos componentes arquitectónicos en estructuras demolidas.
Los rápidos cambios urbanos suceden sin que muchos se den cuenta, pues grandes partes de la historia de una ciudad desaparecen de la noche a la mañana: lo que una vez fue un muro de piedra tallada ahora es de vidrio y metal pulido. El sitio de construcción siempre será un sitio de demolición.
Este es el hilo conductor de Granito, un proyecto de la joven diseñadora francesa e investigadora doctoral Anna Saint Pierre.
Desarrollado en respuesta a un complejo de oficinas parisino de finales del siglo XX que sufriría una importante remodelación que implicaría su demolición, es que se desarrolla el trabajo de preservación de materiales que Saint Pierre llama "reciclaje in situ".
Su propuesta argumenta que la colección de los paneles de granito de la fachada gris oscuro del edificio podría formar la base de una economía circular. "Ya no está de moda", esta piedra melancólica, todas las 182 toneladas, sería removida y pulverizada, y luego serían incorporadas al piso de terrazo en la actualización del edificio.