
Las escuelas de arquitectura y su alumnado mantienen una relación entre edificio y usuario particularmente única e interesante. Quienes estudian arquitectura valoran los edificios de su escuela no solo porque les brindan el valioso espacio de trabajo necesario para desarrollar sus proyectos de taller, sino también como un ejemplo y modelo de una obra en funcionamiento. Dado que estos edificios son los lugares donde el alumnado aprende por primera vez a leer y comprender la disciplina, las escuelas de diseño se convierten en herramientas de enseñanza a escala real. Así, ayudan a las nuevas generaciones de profesionales del diseño a comprender la estructura, los detalles, el comportamiento e interacción de los materiales, así como muchos otros conceptos fundamentales de la arquitectura. Si bien el escrutinio de estudiantes y docentes puede ser exhaustivo, los equipos de arquitectura han asumido el desafío de crear obras atractivas que no solo se adaptan a las necesidades específicas de la escuela, sino que también asumen el reto pedagógico de educar con el ejemplo.


















.jpg?1464010554&format=webp&width=640&height=580)




.jpg?1464010554)






