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Arquitectos: Marcelo Dantas

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Tres años después de mudarse a Nueva York, donde se desempeña como curador de Arquitectura Contemporánea en el Museo de Arte Moderno (MoMA), el arquitecto portugués Pedro Gadanho regreso a Portugal para hacerse cargo del nuevo museo de la Fundación EDP, que se espera abra sus puertas a mediados de 2016. De este modo, el arquitecto cambia una de las instituciones culturales más importantes del mundo por el Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología (MAAT) de la Fundación EDP en Lisboa.
La experiencia internacional de Gadanho y su trabajo en Nueva York fueron las principales razones para que el arquitecto fuese elegido por la Fundación EDP. El Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología funcionará en un nuevo edificio diseñado por la arquitecta británica Amanda Levete - responsable también por Victoria & Albert Museum de Londres - junto al Central Tejo (Museo de la Electricidad).



A partir de la principal característica geográfica de Lisboa, que la hace ser denominada “la ciudad de las 7 colinas”, la oficina de arquitectura y paisajismo BXLX ideó una red de ciclovías accesibles, visibles, planas e inspirada en un sistema de metro.
Para esto, se hizo un estudio topográfico de la ciudad que permitió clasificar las calles, según su pendiente, en: horizontales, con una inclinación entre 0 y 4 por ciento; recomendadas para distancias cortas, entre 5 y un 6 por ciento, y las menos accesibles, con 7 % o más.
Según esto, se obtuvo que de los 1.093 kilómetros de calles que hay en Lisboa, un 63 por ciento -o 691 kms- tiene una pendiente menor a 4% y que por lo tanto son accesibles para todos. Con un 25% están las calles para entusiastas y con un 13% para los más audaces.
A continuación te mostramos cómo cambiarían las calles con las ciclovías propuestas.



En el Pabellón Nacional de la Expo '98 de Portugal, la estructura y forma arquitectónica trabajan en una armonía agraciada. Situado en la desembocadura del río Tajo en Lisboa, Portugal, el corazón del diseño es una enorme e increíblemente delgada marquesina de hormigón, cubierta sin esfuerzo entre dos pórticos poderosos, generando una imponente vista del agua. El simple y gestual movimiento es a la vez liviano y poderoso, una solución arquitectónica audaz para el problema común de la plaza pública cubierta. Bajo el toque elegante de Álvaro Siza Vieira, la física y la forma física teatralmente se acoplan entre sí, y la simplicidad y la claridad elevan el pabellón a la altura de la moderna sofisticación.


