
El legado de Luis Barragán reside en su manera de utilizar la luz y el color; la sensible comprensión de la luz natural de Tadao Ando consolidó su singular lenguaje arquitectónico; y las dramáticas transformaciones interiores de James Turrell exploran una percepción única de la experiencia visual, donde «la luz no es un instrumento para permitir la visión, sino la revelación misma». Por su parte, las instalaciones inmersivas de Olafur Eliasson estimulan la psicología del espectador a través de la luz, el agua y el aire. Estas y otras figuras de la arquitectura y el diseño han reimaginado la forma en que percibimos la luz, inspirando a generaciones enteras de profesionales a emular su manera de comprender y aplicar este elemento.

