La piedra es uno de los materiales de construcción más antiguos, pues ha persistido en la historia de la arquitectura por sus características de resistencia y durabilidad. A menudo, la piedra es utilizada en estructuras de protección, como fortificaciones y muros, sin embargo, históricamente se conoce como la base de una serie de edificios con diferentes propósitos.
Los elementos metálicos han sido utilizados en la arquitectura y la construcción durante cientos de años -ya sea para materializar cubiertas, como elementos decorativos, o incluso para reforzar estructuras de mampostería-. Sin embargo, no fue hasta la segunda mitad del siglo XVIII que aparecieron las primeras estructuras construidas integralmente en hierro fundido: los puentes. Un siglo después, el hierro fue sustituido por una aleación más resistente y maleable que aún hoy se sigue utilizando en proyectos arquitectónicos: el acero.
Más denso que el hormigón, la resistencia del acero subvierte su peso y proporciona una mayor rigidez con una menor cantidad de material –permitiendo generar estructuras más ligeras y delgadas en comparación con otros materiales como la madera o el propio hormigón-. Aunque no es el material más utilizado en proyectos de arquitectura residencial, su uso ha permitido la construcción de algunos interesantes -y bellos- ejemplos de casas contemporáneas en Brasil:
En ocasiones, los proyectos residenciales se orientan a partir de elementos incluidos dentro del encargo, explotando sus virtudes plásticas y creativas. Un caso interesante y particular son las piscinas. En muchas obras este elemento pasa a ser el punto focal y permite un alto grado de creatividad e innovación dentro de un proyecto, convocando al mismo tiempo a la arquitectura y el paisajismo.
Una de las técnicas constructivas más difundidas en Brasil ciertamente es la albañilería. El ladrillo, elemento que puede componer una estructura, es un material expresivo y de fácil empleo gracias a su forma de producción y disponibilidad de mano de obra en cualquier lugar del mundo.
Tal vez una de las decisiones más importantes e inherentes al proceso de un proyecto residencial sea la forma en se implementa el volumen dentro de los límites del terreno. Esta elección puede otorgar varias virtudes a la obra, desde una buena orientación para recibir luz natural, hasta funcionalidad en relación a accesos y distribución de funciones del programa. Uno de los factores centrales a la hora de entender cuál es la mejor forma de posar un proyecto sobre el suelo es la inclinación del terreno.
Construir una casa en grandes centros urbanos no es fácil, más si existe una gran ausencia de sitios para ello. La densidad de población y la alta demanda por el suelo urbano, dio paso, entre otras cosas, a reducir las dimensiones en los sitios de construcción. Las grandes porciones de tierra, antes destinadas a residencias familiares, han sido sustituidas por edificios que acogen a muchas familias.
Frecuentemente, la palabra "tejado" es utilizada para referirse a cualquier tipo de cubierta. Sin embargo, esta palabra se refiere rigurosamente a un tipo específico compuesto por uno o más planos inclinados conocidos como "aguas" sobre las cuales se asientan tejas. Esto diferencia el techo de otras cubiertas, como losas planas, cúpulas y bóvedas. El ángulo de inclinación de estas "aguas" está directamente relacionado a la incidencia de vientos en la edificación y al tipo de teja usada, siendo esencial para el flujo de aguas pluviales y resguardo del interior de la casa.
Las expresiones regionales de la cultura de un país representan un dato significativo que ayuda a entender la relación del contexto y sus condiciones específicas con las más diversas formas de manifestación social. Estos matices y singularidades dentro del ámbito de la construcción se traducen en lo que puede ser entendido como arquitectura vernacular.
A pesar de haber existido siempre, ese universo de ejemplares locales, de una arquitectura a partir de materiales, técnicas y soluciones constructivas regionales, vino a ser bastante estudiado en Brasil en la segunda mitad del siglo XX, en un proyecto de trazado de la historia arquitectónica nacional encabezado por Lucio Costa .