
Por primera vez y después de más de medio siglo, los Estados Unidos reabrieron hoy las puertas de su Embajada diplomática oficial ubicada en la Habana, centrando el foco de la mirada internacional en el edificio costero proyectado por Harrison & Abramovitz y que es considerado un clásico de la arquitectura moderna. Históricamente denigrado por muchos cubanos como un enclave de la arrogancia americana y el imperialismo, el edificio ha tenido un papel simbólico muy importante en el aumento - y ahora en el descenso- de las enemistades políticas entre ambos países.











