
Múnich —capital de Baviera desde 1506— es una ciudad con múltiples capas de historia. Sus muchos años como un epicentro arquitectónico en auge han dejado una mezcla de edificios interesante y única. Desde iglesias y catedrales medievales hasta sinagogas contemporáneas. Desde rascacielos hasta pequeños pabellones. Del brutalismo al Art Nouveau. La arquitectura de Múnich es verdaderamente extensa y maravillosa.
Si bien sería un error no reconocer las maravillas de la cerveza en Múnich, la única mención a esta bebida será a través de los imponentes edificios que la albergan (como la nueva sede de Paulaner, diseñada por Hierl Architekten). Es cierto que otros aspectos de la ciudad son grandiosos, pero concentrémonos en el principal atractivo de Múnich: su arquitectura.











































































