
En prácticamente todas las ciudades del mundo, siempre encontraremos algún tipo de espacio residual: terrenos baldíos, áreas abandonadas, vacíos dejados entre una obra y otra, espacios en blanco y sin uso. Bajo estas circunstancias, una serie de lotes urbanos terminan siendo inadecuados o poco aptos para la construcción de tipologías convencionales. Sin embargo, estas mismas limitaciones pueden convertirse en un terreno fértil para la imaginación. Resignificar un espacio olvidado, una esquina desocupada, callejones sin salida o terrenos de formas irregulares puede abrirnos un nuevo frente de trabajo, creando nuevas oportunidades para el desarrollo urbano en su conjunto. Ya sea ampliando los espacios de vivienda existentes o añadiendo nuevas actividades y programas en áreas densamente pobladas, la ocupación de terrenos residuales puede ser una valiosa contribución para la activación del espacio urbano.





































.jpg?1565294389)
.jpg?1565294540)






























































