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Arquitectos: RAD+ar (Research Artistic Design + architecture)
- Área: 2500 m²
- Año: 2024



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Ocultos a plena vista, los techos suelen ser la última superficie en la que piensan los/las diseñadores/as de interiores y arquitectos/as; sin embargo, este plano expansivo de yeso o concreto sin obstrucciones ofrece mucha más libertad creativa de la que creemos. Las reglas del diseño moderno exigen que el techo se mantenga despejado. No con un accesorio de mopa telescópica, sino despojándolo del texturizado de tirol, el papel tapiz con virutas de madera o los patrones de yeso que acechan nuestros propios recuerdos de los techos del pasado.
Aunque muchos clientes aceptan con resignación esta necesidad contemporánea de líneas depuradas —optando por acabados de yeso liso y pulido con luces empotradas discretas pero intrascendentes—, otros clientes más audaces reconocen el potencial del techo como el canal creativo que realmente es.

La mezquita, el lugar sagrado de oración del Islam, posee una identidad y características estructurales distintivas. Se trata de una arquitectura serena y espiritual que acerca a las personas a su fe y a la divinidad. Se cree que la casa original del profeta Mahoma en Medina (en la actual Arabia Saudita) fue el primer lugar de oración y sirvió de modelo para la arquitectura de las primeras mezquitas: una estructura de ladrillos de adobe con dependencias residenciales a un lado de un patio rectangular cerrado. Posteriormente, se hizo cada vez más frecuente la asignación de espacios abiertos en el centro de las ciudades para que los musulmanes pudieran reunirse a orar, lo que dio lugar a diversos espacios de culto con una característica espacial universal: su orientación hacia La Meca.
El proceso de diseño de la mezquita comenzó con una única forma geométrica cerrada, lo que reforzaba la idea de espiritualidad y aislamiento. Al poco tiempo, este sencillo prototipo espacial evolucionó hacia la primera mezquita hipóstila formal, conocida por su amplia sala de oración y sus series de arcadas. Las variaciones de este modelo dieron origen a la primera mezquita de Medina, conocida como la Mezquita de Quba (622 d. C.), la Mezquita de Kairuán en Túnez (670 d. C.) y la Mezquita de los Omeyas en Damasco (715 d. C.), algunas de las cuales incorporaron detalles de columnas de la arquitectura griega y romana antigua. No obstante, con el paso de los años, el rol de las mezquitas evolucionó: pasaron de ser un mero lugar de culto a convertirse en una arquitectura que ayuda a restablecer los valores del Islam y aporta a la sociedad en los ámbitos educativo, cívico y ceremonial.

Es común asociar a Bali principalmente con sus playas y su sector de ocio. Y con justa razón, ya que la provincia indonesia recibió a más de 2.9 millones de turistas solo este año. Además de los/las visitantes temporales, Bali también alberga a habitantes de largo plazo y a nómadas digitales, lo que ha contribuido a su rápido crecimiento demográfico. Esto ha afectado, de manera natural, su densidad urbana y su necesidad de alojamiento y servicios adicionales, abriendo paso a oportunidades para una arquitectura creativa y la exploración de materiales.
Este fenómeno se manifiesta a menudo en los numerosos proyectos construidos con bambú, siendo la isla el escenario de algunas de las construcciones vernáculas de bambú más antiguas y complejas. Este conocimiento se puede transmitir a los/las arquitectos/as y profesionales de todo el mundo que deseen comprender cómo se puede aplicar este material tan versátil en sus propios países. Muchos estudios locales y globales de renombre, como IBUKU y Bamboo U, han promovido esta arquitectura con conciencia ecológica a través de sus obras, las cuales siempre se enfocan en la preservación de la naturaleza y en la recuperación u optimización de las técnicas de construcción tradicionales.




