Pocas tipologías arquitectónicas son tan atemporales como las panaderías. Con una práctica que se remonta a miles de años, el arte de la panificación posee raíces diversas. Hoy en día, estos espacios conjugan áreas de encuentro, socialización, compra y trabajo. Si bien la industrialización y la comercialización transformaron el oficio y sus productos, las panaderías siguen siendo espacios comunitarios clave para el encuentro y la definición de la identidad barrial.
El granero, con una naturaleza muy similar a los silos y los hórreos, es una tipología edilicia esencial dentro de los procesos de acopio agrícolas. Sus diseños suelen ser simples y funcionales. Sirviendo específicamente como depósito para almacenar grandes volúmenes de materias primas, se caracterizan por ser sus techos altos, sus grandes luces y su relativa flexibilidad, protegiendo del sol, la lluvia, la humedad y los animales a los productos derivados de las actividades de la agricultura -cereales, frutos, granos, paja, heno-.