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Arquitectos: AmDesign Architects, CTA | Creative Architects, Time Architects
- Área: 184 m²
- Año: 2017
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Si bien el hormigón es uno de los recursos constructivos más elegidos a lo largo de todo el mundo por su durabilidad, maleabilidad y resistencia al clima, también se posiciona dentro de la lista de los mayores emisores de CO2 en el campo de la construcción. Por este motivo, en los últimos años, muchos arquitectos han innovado y experimentado con este sistema para tratar de optimizar su rendimiento, exprimiendo sus ventajas técnicas y solventando sus desventajas ambientales. Dentro de estas exploraciones se encuentran algunos proyectos que han estudiado la posibilidad de reemplazar los encofrados tradicionales por materiales más sostenibles como el bambú, una planta que crece en abundancia en numerosas regiones del mundo y que, con un bajo impacto ambiental, permite obtener terminaciones vistas texturadas de gran calidad.



El ladrillo es uno de los materiales más populares para los arquitectos que diseñan con una estética vintage o rústica, haciendo que la arquitectura se sienta más cálida y acogedora si están bien utilizados. Sin embargo, el color y la forma del ladrillo pueden influir en gran medida en la atmósfera que emana, ya que el ladrillo blanco puede generar diseños más minimalistas y el ladrillo rojizo tiende a sentirse más rústico y terroso. En este artículo, exploraremos algunos de los colores más populares del ladrillo, además de maneras de colorearlo artificialmente y proyectos recientes que incorporan efectivamente los ladrillos en fachadas o interiores.

Con la mayor parte del mundo viviendo en ciudades y pueblos en crecimiento, las personas tienden a pasar la mayor parte de su tiempo en espacios interiores. Cuando no estamos en casa, estamos trabajando, aprendiendo o incluso participando en actividades de esparcimiento en entornos cerrados. Sumando todo, pasamos el 90% de nuestro tiempo en el interior. Por lo tanto, es esencial garantizar una calidad ambiental interior cómoda, productiva y saludable, siguiendo parámetros bien regulados y prácticas de diseño que consideren la temperatura, la iluminación, la contaminación acústica, la ventilación adecuada y la calidad del aire que respiramos. Esto último es especialmente importante, ya que, al contrario de lo que podríamos pensar, la contaminación del aire es mucho mayor en interiores que en exteriores.




Ahora que los balcones han adquirido una gran relevancia en todo el mundo al oficiar como plataformas para la dispersión y la interacción social en aquellas regiones donde la cuarentena obligatoria –medida impuesta en un gran número de países para frenar los contagios de COVID19- no permite que los habitantes abandonen sus apartamentos, es un tiempo oportuno para pensar en las herramientas que tenemos para diseñar y acondicionar estos espacios.
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En tiempos en que las personas pasan cada vez más tiempo al interior de sus viviendas, oficinas y otros espacios cerrados, es importante garantizar que estemos ofreciendo entorno seguros y saludables, especialmente en interiores diseñados para la infancia y la tercera edad. Existe un compuesto químico que ha ganado cierta popularidad durante los últimos años, ya que está presente en varios de los materiales que dan forma a los espacios que habitamos, influyendo directamente en la calidad del aire que respiramos: el formaldehído.


Construir con materias primas naturales biodegradables es una de las principales soluciones de construcción ecológica recurrentes de nuestros días. Aunque algunos podrían llamarlo regresivo, es una forma fácil y asequible de promover la arquitectura ecológica. La implementación de techos de paja o heno son un excelente ejemplo de una solución de construcción sostenible altamente beneficiosa.