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Arquitectos: Germán del Sol
- Área: 1190 m²
- Año: 2000


Finalizada hace algunos días, la 8° Bienal Europea de Paisaje en Barcelona 2014 ha anunciado a los ganadores del Premio Internacional Rosa Barba, organizado por el COAC (Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña) y la ETSAB (Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona).

'Cuando tu casa contiene semejante complejo de cañerías, conductos de humos, cables, luces, enchufes, hornos, piletas, trituradores de residuos, antenas, refrigeradores, calentadores – cuando contiene tantos servicios que el equipo podría soportarse por sí mismo sin ayuda de la casa, ¿para qué tener una casa para sostenerlo? Cuando el costo de todo este instrumental es la mitad del costo total (o incluso más), ¿qué es lo que está haciendo la casa excepto esconder sus partes pudendas mecánicas de la mirada de los transeúntes?' (Reyner Banham) [1]
Habitualmente, la arquitectura es pensada como una carcasa, escondiendo el complejo sistema de redes y flujos que permite que podamos habitarla. El camino natural –y familiarizado– parece ser ese: esconder lo que nos parece poco atractivo y crear escenarios según las modas del momento o el gusto del cliente.
¿Pero qué pasa si estos mecanismos son expuestos a la vista de sus usuarios? Aparentemente muy poco. Sigue siendo una operación expresiva y formal, a menos que sus mecanismos empiecen a ser parte de la estructura o del espacio, o sean aprovechados en favor de sus habitantes.






