Cortesía de Matthew Field, bajo licencia GFDL 1.2 vía Commons
Este artículo se publicó originalmente el 2 de noviembre de 2015. Para leer las historias detrás de otros célebres proyectos arquitectónicos, visite nuestra sección Clásicos de Arquitectura.
Como describe Norman Foster en la monografía de su oficina, Foster 40: “Nuestra transformación del Reichstag se fundamenta en cuatro temas interrelacionados: la importancia del Bundestag como foro democrático, la comprensión de la historia, el compromiso con la accesibilidad pública y una rigurosa agenda medioambiental”[1]. La descripción de Foster parece bastante sencilla, pero el proceso de creación del Nuevo Parlamento Alemán en el Reichstag fue solo el capítulo más reciente de la larga, compleja y polémica historia del edificio.
El 29 de diciembre de 1940, en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial, un ataque aéreo de la Luftwaffe arrasó por completo un terreno de 35 acres (aproximadamente 14 hectáreas) en el corazón de la City de Londres. El sitio era conocido como el Barbican (una palabra en inglés medio que significa fortificación), llamado así por la muralla romana que alguna vez se erigió en la zona. Tras la guerra, la City de London Corporation —el órgano de gobierno municipal de la zona— comenzó a explorar posibilidades para integrar este sitio histórico al siglo XX.
La casa Niclewicz es un verdadero tesoro arquitectónico escondido en Curitiba. Resulta reconfortante poder encontrar una obra tan serena y receptiva en una época en la que casi todo es apariencia sin sustancia, y predomina una idea equivocada de la creatividad, lo que da como resultado objetos extravagantes, visualmente impactantes, pero culturalmente irrelevantes.
El 15 de agosto de 1947, en vísperas de la independencia de la India del Reino Unido, surgió una directiva que transformaría el subcontinente durante las siguientes seis décadas. Con el fin de salvaguardar a la población musulmana del país frente a la mayoría hindú, los líderes coloniales salientes reservaron para su uso las porciones noroeste y este del territorio. A gran parte de las aproximadamente 100 millones de personas musulmanas que vivían dispersas por toda la India se les concedieron poco más de 73 días para trasladarse a estos territorios, las actuales naciones de Pakistán y Bangladés. A medida que sir Cyril Radcliffe (un inglés cuya ignorancia de la historia y la cultura indias era percibida por el gobierno colonial como una garantía de su imparcialidad) trazaba las fronteras de los nuevos países, el estado de Punyab quedó dividido entre la India y Pakistán, conservando este último la capital estatal, Lahore.[1] A raíz de esta pérdida, Punyab fundaría una nueva capital estatal: una que no solo atendería los requerimientos logísticos del estado, sino que declararía de manera inequívoca al mundo entero la llegada de una nueva India, modernizada, próspera e independiente.