Transformación de 530 viviendas / Lacaton & Vassal + Frédéric Druot + Christophe Hutin architecture. Imagen cortesía de Philippe Ruault
La Unión Internacional de Arquitectos (UIA) designa cada año el primer lunes de octubre como el Día Mundial de la Arquitectura, haciéndolo coincidir con el Día Mundial del Hábitat de las Naciones Unidas. Este año, ambas fechas dirigen la atención hacia la crisis mundial de la vivienda como un elemento fundamental para la dignidad humana, la inclusión y el bienestar. El lema de la UIA reza: "La vivienda es un derecho humano. Constrúyela". La organización convoca a los/las arquitectos/as a contribuir al avance del acceso equitativo a la vivienda a través del diseño, la investigación y la promoción activa. Desde una perspectiva holística, la crisis no consiste únicamente en la escasez de edificios residenciales, sino también en múltiples barreras interconectadas para acceder a un lugar digno donde vivir. Este desafío apela a la doble naturaleza de la labor arquitectónica: la capacidad para el pensamiento abstracto de diseño y el conocimiento práctico para transformar la realidad material. Para que la arquitectura haga realidad el derecho a la vivienda, ambas capacidades deben ponerse en práctica: construyendo nuevas estructuras de gobernanza, diferentes modelos de propiedad compartida, diseños para formas alternativas de cohabitación y nuevos sistemas constructivos ambientalmente sostenibles.
Cortesía de La Feria De Diseño Medellín powered by idd cologne
La edición 13 de La Feria De DiseñoMedellín powered by idd cologne puso de relieve una evolución más allá de la escala: durante tres días, Plaza Mayor reunió diseño, arquitectura, interiorismo, negocios y conocimiento en una plataforma cada vez más internacional. Con más de 18.500 visitantes y más de 22.000 participantes en el ecosistema ampliado de la ciudad, la feria conectó a profesionales, marcas y compradores alrededor de nuevas formas de proyectar, especificar y habitar los espacios.
"Analicemos fríamente los hechos". Con esta frase directa y poco tranquilizadora, el director de la Oficina de Movilización Civil y de Defensa abría The Family Fallout Shelter, un manual de 32 páginas publicado por el gobierno de los Estados Unidos en 1959, en plena tensión de la Guerra Fría. El documento enseñaba a las familias a construir refugios capaces de protegerlas de la lluvia radiactiva tras un eventual ataque nuclear y, mediante dibujos técnicos y croquis, esbozaba soluciones con bloques de concreto, muros rellenos de tierra o arena, estructuras subterráneas y sistemas de ventilación. Era un manual de supervivencia que, en muchos aspectos, funcionaba también como un manual de construcción.