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Arquitectos: messina | rivas
- Área: 120 m²
- Año: 2024


Creado por surfistas de California que querían trasladar las líneas del surf al asfalto, el skate pronto superó su rol de simple alternativa para los días sin olas. Se consolidó como una práctica que lee la ciudad desde otra lógica, reinterpretando escalones, pasamanos, muros y espacios intersticiales como posibles trayectorias, desafíos y oportunidades. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en una cultura urbana global, una forma de habitar y transformar el espacio público a través del movimiento. Lo que antes era marginal se ha transformado en un catalizador para la construcción de comunidad y la generación de nuevos usos en espacios olvidados. En su esencia, el skate revela cuántas ciudades coexisten dentro de una misma ciudad, según quién se desplace por ella y cómo cada persona sea capaz de reinterpretar su entorno.


Si bien la arquitectura suele responder a un programa de usos específico —considerando superficies, contextos y diversas condiciones económicas y técnicas—, los edificios rara vez permanecen inalterados a lo largo de su vida útil. Los programas, las dinámicas espaciales y las necesidades de las personas usuarias cambian, al igual que las condiciones ambientales, económicas y tecnológicas, lo que exige intervenciones que probablemente no se previeron al inicio del proyecto. Las estructuras de acero permiten proyectar una arquitectura capaz de crecer, transformarse, desmontarse y reensamblarse. Su precisión dimensional, sus componentes industrializados y el potencial de las conexiones mecánicas hacen posible el diseño de sistemas abiertos y preparados para futuras intervenciones.

Cada año, el 13 de octubre, el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres (DIRRD) llama la atención sobre las formas en que las comunidades pueden reducir la exposición y la vulnerabilidad ante las amenazas. Establecido por las Naciones Unidas en 1989, este día ofrece una oportunidad para reflexionar sobre cómo los gobiernos, las comunidades y los/las profesionales pueden fortalecer la preparación y la resiliencia antes de que ocurran los desastres. Para su edición de 2026, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) ha seleccionado "La resiliencia comienza en el hogar" como tema central, situando a la vivienda en el centro de la campaña de este año.


Ha comenzado la construcción de la Academia de Música y Artes Frank Liu Jr. (FLAMA) en Houston, Texas, diseñada por OMA, bajo la dirección del socio Jason Long, con RDLR Architects como arquitecto de registro y SWA Group a cargo del diseño de paisaje. El proyecto consiste en la reutilización adaptativa de la histórica planta de café J. A. Folger & Co. de la década de 1930 en Houston, convertida en un espacio educativo para las artes. Las instalaciones de 6,050 m² albergarán una escuela charter pública de inscripción abierta y gratuita, que atenderá a estudiantes desde pre-kindergarten hasta octavo grado. El edificio se ubica a lo largo del corredor Buffalo Bayou East de Houston, justo frente a Turkey Bend, un proyecto de paisaje diseñado por Reed Hilderbrand junto con NADAAA y Rogers Partners que reimagina el antiguo frente industrial de la ribera como una red de espacios públicos y paisajes adaptados a las inundaciones. La conversión de la antigua planta de café forma parte de una transformación más amplia de la zona y se prevé que abra sus puertas en agosto de 2027.

La Ciudad de México es una metrópoli en expansión de temporalidades superpuestas, donde la arquitectura opera como una negociación continua entre una historia profundamente arraigada y una intensa mutación urbana. Erigido sobre los vestigios lacustres de Tenochtitlan, el tejido de la ciudad es un diálogo constante entre épocas: la escala monumental del Templo Mayor prehispánico y la arquitectura virreinal de la Catedral Metropolitana coexisten con los impulsos modernos y contemporáneos que definen su perfil urbano. Esta densa yuxtaposición crea un lienzo urbano singular en el que se cruzan la geografía sagrada, la imposición colonial y la ambición del siglo XX.
El medio siglo marcó una época definitiva de experimentación, forjando un modernismo mexicano que sintetizó magistralmente el racionalismo estructural internacional con la identidad y la materialidad locales. Esta síntesis se ejemplifica en la vasta integración plástica de arte y arquitectura en Ciudad Universitaria, la poesía estructural de los cascarones hiperbólicos de Félix Candela y el brutalismo crudo y monumental de Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky. Paralelamente, la maestría íntima e introspectiva de Luis Barragán y Juan O'Gorman redefinió el espacio doméstico, experimentando con la luz, el color vernáculo y la honestidad tectónica para crear espacios de una profunda quietud espacial.



