
Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge.
Para quienes viajan con frecuencia a Europa, resulta frustrante constatar la creciente disparidad en las condiciones urbanas al otro lado del Atlántico. En Europa, las ciudades son valoradas y adoptadas por su ciudadanía en gran medida, y se han transformado en entornos de alta calidad para una vida inclusiva y sostenible. Las ciclovías de Copenhague —y, no muy lejos, el centro libre de autos de Oslo— suscitan constantemente elogios en blogs y artículos de este lado del Atlántico. Los diseños urbanos peatonales y ciclísticos de los Países Bajos también atraen a su propia cuota de entusiastas admiradores y admiradoras. Berlín celebrará un referéndum para excluir los autos de su centro urbano, un área mayor que Manhattan. En Madrid, la alcaldesa que restringió el acceso de vehículos al centro de la ciudad perdió la reelección; sin embargo, su sucesor se vio obligado a detener sus intentos de revocar dichas políticas ante una oleada de indignación popular.








