
Las ciudades, al igual que las personas, son dinámicas y evolucionan constantemente para adaptarse y responder a los cambios sociales, económicos y ambientales de su tiempo. Asimismo, la visión de cómo debe planificarse la ciudad ideal ha estado influenciada por las realidades y el pensamiento predominante de cada época.
La industrialización, la creciente migración del campo a la ciudad, el crecimiento demográfico, el desarrollo de nuevos materiales y tecnologías de construcción, el predominio del automóvil como medio de transporte y, más recientemente, la búsqueda de formas alternativas de habitar y desplazarse por las ciudades, han impactado las teorías de la planificación urbana a lo largo de la historia. Estas influencias han moldeado la estructura de las ciudades modernas, con sus aciertos y desafíos.



















