
Lo que estamos experimentando actualmente a nivel global es un cambio de valores. Una crisis como la del COVID-19 nos lleva a cuestionar cómo queremos vivir, quiénes nos importan y cómo deberíamos emplear nuestro tiempo. A medida que nuestras necesidades cambian, nos enfocamos en valores duraderos como la familia, la comunidad y el bienestar físico y mental. En cuanto a los objetos de los que nos rodeamos, conceptos como el valor perdurable, la longevidad y la calidad adquieren un papel protagonista. Ya no se trata únicamente de lo que es bueno para el individuo hoy, sino de lo que será útil y relevante mañana.


