La flexibilidad es el concepto clave de nuestra época; nos confronta en todos los aspectos y desafía a diario tanto a las personas como a sus espacios. Los entornos residenciales y de trabajo actuales se definen por distribuciones fluidas y adaptables en lugar de estructuras rígidas, desde el hogar urbano multifuncional hasta la oficina de planta libre variable que funciona con tanta agilidad como nuestra filosofía laboral.
Diseño curvo: con los patrones de colocación Arc y Lune, Amtico es uno de los primeros fabricantes en añadir curvas audaces y geometrías circulares dinámicas a su colección principal. Imagen cortesía de Amtico
Nos acompaña a lo largo del día, nos brinda apoyo, nos muestra el camino y apela a nuestros sentidos. Esto podría sonar como la descripción de la pareja perfecta, pero en este caso, nos referimos al suelo bajo nuestros pies. Día tras día, año tras año, entramos en contacto cotidiano con él, aunque por lo general se desvanece en el fondo, dándose por sentado y pasando desapercibido. Así pues, es momento de prestarle la atención que merece. Al fin y al cabo, bajo su superficie hay mucho más de lo que a primera vista se percibe.
Para una arquitectura llena de luz: las fachadas de vidrio de gran superficie permiten que la luz natural desempeñe un papel protagónico en todo momento, al tiempo que ofrecen vistas despejadas. Imagen cortesía de Solarlux
Los espacios habitables delimitados únicamente por vidrio, ya sea en la ciudad o en el campo, representan un anhelo arquitectónico de larga data, del cual diversos monumentos ya son testimonio. En primer lugar destaca Ludwig Mies van der Rohe, quien desdibujó las fronteras entre el interior y el exterior mediante modernas estructuras de acero y fachadas acristaladas de gran formato que ponen en escena el espacio absoluto. Quien recorra la Neue Nationalgalerie de Berlín podrá percibir la ligereza y la generosidad transparente de esta idea en todo su esplendor.
Esta actitud luminosa y vital ante la vida también se manifiesta hoy en día en departamentos, oficinas, restaurantes y hoteles —y no solo en recintos museísticos o íconos de la arquitectura—, por lo que no sorprende que las fachadas de vidrio se hayan consolidado como un potente recurso estilístico de la arquitectura contemporánea. Al fin y al cabo, la luz natural aporta mucho más que una simple sensación de bienestar; es fundamental para el organismo humano y para nuestra relación con el entorno.
En la cumbre: el primer teleférico con una fachada de vidrio real permite unas perspectivas muy especiales. Imagen cortesía de Doppelmayr/Garaventa
El nuevo teleférico de Saanersloch en Gstaad es una obra maestra estructural y, gracias a su singular fachada de vidrio de diseño exclusivo desarrollada por Glas Marte, ha alcanzado la cima del mundo.
Con el fin de asegurar el suministro de alimentos para la población de Berlín, que crecía rápidamente a finales del siglo XIX, el Kornversuchsspeicher se construyó en 1898 en el antiguo emplazamiento de las estaciones de mercancías de Hamburgo y Lehrte. Este edificio, que nació con una misión científica, sirvió para investigar nuevos métodos de almacenamiento de granos. Tras años de abandono y un posterior uso temporal como espacio creativo, el edificio de ladrillo fue cuidadosamente renovado en los últimos años por AFF Architekten, que lo amplió con la adición de un séptimo piso y lo transformó en un moderno edificio de oficinas, gastronomía y eventos, centrándose en preservar plenamente su encanto industrial. Se trató de un proyecto que exigió una gran experiencia en todas las áreas, incluida la de Solarlux, especialista convocado para aportar soluciones personalizadas de ventanas y fachadas.