
En diciembre de 2021, llegaba a Bogotá, Colombia, la joven nacida y criada en la favela de Colombo. Pasaporte sellado, manos temblorosas y una mezcla de miedo y alegría. Eran los primeros pasos hacia lo nuevo, lo desconocido, el cambio y el aprendizaje fuera de los muros; la realización del primer intercambio, de un sueño que hasta hacía poco tiempo parecía lejano.
Durante aproximadamente dos meses, aquel sería mi hogar, un lugar que alguna vez estuvo marcado por la violencia, la sangre derramada y la inseguridad, y que todavía es considerado uno de los países más desiguales del mundo.
