
Un pabellón en una Bienal funciona como plataforma de expresión cultural, lo que permite a una nación articular su identidad arquitectónica al tiempo que responde a los desafíos globales. Estas exposiciones nacionales reflejan cómo cada país interpreta el tema central del evento bajo el prisma de sus propios paisajes, historias y aspiraciones futuras, reforzando la capacidad de la arquitectura para actuar no solo como una disciplina construida, sino también como un catalizador para la reflexión, la transformación y el diálogo. En este contexto, la contribución de Montenegro resuena con particular fuerza. Bajo el título Terram Intelligere: INTERSTITIUM, el pabellón se inspira en el concepto de un sistema anatómico de reciente comprensión: una red de espacios llenos de fluido que recorren el cuerpo humano, facilitando la conexión y el intercambio. El intersticio, que alguna vez se consideró denso e inerte, se revela ahora como una red de interrelación dinámica; una metáfora que la curaduría utiliza para replantear la arquitectura como una indagación activa y viva en torno a la inteligencia natural, artificial y colectiva, en sintonía con el tema de esta edición: Natural. Artificial. Colectiva.















