Incluso los elementos más cotidianos de la vida diaria han experimentado avances notables a lo largo de los años, en especial en lo que respecta a la practicidad, la eficiencia y la sostenibilidad. Un ejemplo destacado es el inodoro contemporáneo, pieza esencial de cualquier hogar o espacio público, que ha pasado por transformaciones significativas. Aunque a primera vista parezca haber permanecido casi inalterado durante décadas en cuanto a diseño y materiales, la incorporación de tecnología ha sido su principal motor de desarrollo, ofreciendo mejoras en el confort, una mayor variedad de diseños y funciones innovadoras. La evolución del inodoro trasciende la mera funcionalidad: representa una fusión de tecnología, diseño y sostenibilidad orientada a crear una experiencia integral en el cuarto de baño.
El propósito de la innovación es impulsar cambios positivos y progresos en todos los aspectos de la vida, lo que abarca la creación, el desarrollo y la implementación de nuevas ideas, métodos, productos o procesos para mejorar lo existente o bien introducir conceptos completamente nuevos. Fundada en Dinamarca en 1959, la reconocida firma de arquitectura Henning Larsen ha mantenido la innovación como un elemento central de su práctica. Con un enfoque centrado en la excelencia del diseño, la sostenibilidad, la colaboración y una metodología orientada a los/las usuarios/as, la innovación desempeña un papel clave en la creación de hitos arquitectónicos emblemáticos y sostenibles. A través de una rigurosa investigación y desarrollo, exploran continuamente nuevas ideas, materiales y tecnologías para mejorar la funcionalidad de los edificios y enriquecer la experiencia de las personas. Para profundizar en este enfoque visionario y su impacto en la eficiencia de la arquitectura, conversamos con Jakob Strømann-Andersen.
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Phoenix Project. Image Cortesia de Autodesk
“En solo una generación, hemos pasado del lápiz a la Inteligencia Artificial.” Esta frase de Knut Ramstad, de Nordic Office of Architectureen este video, resume los cambios sísmicos que hemos presenciado en la forma en que desarrollamos nuestros proyectos durante las últimas décadas, lo que ha traído mayor eficiencia, posibilidades de visualización y comprensión, así como el análisis expreso de variables de diseño. Las arquitecturas se han vuelto más complejas, con más variables, muchas nuevas demandas y exigencias, y los plazos no se están reduciendo. En este paisaje en constante evolución de la industria de la arquitectura, ingeniería y construcción (AEC), los avances tecnológicos han desencadenado un cambio radical en el enfoque de los profesionales para concebir, planificar y ejecutar proyectos, ampliando un abanico de oportunidades y destacando el poder transformador de los datos como un recurso esencial. Esta transformación puede catalizar la eficiencia y sostenibilidad de la industria, con un enfoque crucial en la reducción de la huella de carbono y la minimización de la generación de residuos.
Ya sea a través de pequeñas muestras de materiales o de un collage digital, un moodboard es una valiosa herramienta de diseño para arquitectos y diseñadores, como un panel de inspiración con colores y elementos que guiarán las elecciones. La idea es que los profesionales los utilicen como una herramienta de inspiración para componer sus proyectos y definir fondos, texturas predominantes y detalles destacados. Para ello, las superficies juegan un papel fundamental a la hora de definir un espacio, marcando el tono del mismo, al igual que la música, donde todos los demás elementos pueden coincidir o no con la armonía de la paleta elegida.
Algunos símbolos trascienden las barreras del idioma y son fácilmente reconocidos y comprendidos por personas de diversas culturas. Es el caso de los pictogramas de baños públicos, la cruz que simboliza la salud y, más recientemente, el símbolo universal de Wi-Fi. Entre estos íconos universales, el del "reciclaje" fue concebido por el arquitecto y diseñador Gary Anderson en 1971, cuando aún era estudiante en la Universidad del Sur de California. Se trata de un triángulo compuesto por tres flechas dispuestas en sentido horario que representan, respectivamente, a la industria, al consumidor y al reciclaje.
Reincorporar al ciclo de producción aquello que suele considerarse residuo es el principio fundamental de la economía circular. Este concepto cobra especial relevancia en el sector de la construcción, que históricamente ha dependido de la explotación y extracción de recursos para subsistir. Pocos elementos encarnan esta idea de circularidad de manera tan clara como el ladrillo, que simboliza la construcción de algo nuevo. Mentes creativas han asumido este desafío diseñando diversas soluciones para transformar materiales de desecho en recursos de alto valor, fabricando productos a partir de materias primas residuales que van desde algas y plástico hasta cabello humano. Estas innovaciones no solo abordan problemas ambientales urgentes, sino que también redefinen de raíz la manera en que construimos y habitamos nuestros espacios. A continuación, destacamos siete iniciativas que transforman los residuos en recursos valiosos.
La arquitectura, a lo largo de la historia, siempre ha estado asociada a la élite y a los sectores más acaudalados, quienes encomendaban edificios suntuosos para satisfacer sus necesidades estéticas y funcionales. Esta tendencia se remonta a civilizaciones antiguas: los faraones egipcios construían pirámides y templos imponentes, mientras que los emperadores romanos erigían anfiteatros y palacios magníficos. La arquitectura era, y a menudo sigue siendo, un símbolo de poder y prestigio. Con el tiempo, la profesión se expandió para abarcar diversos tipos de edificaciones y públicos, desde viviendas sencillas hasta estructuras públicas y comerciales, y el avance de la tecnología y las técnicas de construcción la hizo más accesible en términos de costos. Sin embargo, la desigualdad en el acceso a buenos proyectos de arquitectura sigue prevaleciendo, especialmente en países subdesarrollados o contextos socialmente vulnerables. Diversas regiones enfrentan graves problemas de vivienda, infraestructura y planificación urbana debido a la falta de recursos e inversiones adecuadas, con condiciones constructivas precarias, asentamientos informales, falta de saneamiento básico y edificaciones inseguras.
La humedad y las filtraciones son problemas persistentes y extremadamente molestos, especialmente debido a su complejidad de resolución. Estos problemas no solo comprometen la estética de las paredes y techos, sino que también pueden tener graves consecuencias en la salud de las personas y la integridad estructural del edificio. Por lo tanto, la prevención es fundamental, comenzando por el diseño y los detalles, que deben elaborarse minuciosamente para mitigar al máximo estos inconvenientes. La elección de los productos y métodos a aplicar depende de las necesidades específicas de cada área de la residencia y de las condiciones locales. Para garantizar una impermeabilización eficaz y duradera, es crucial seguir rigurosamente las instrucciones del fabricante y, en muchos casos, contar con la orientación de profesionales calificados.
Las certificaciones de construcción sostenible pueden desempeñar un papel crucial en la mitigación del cambio climático al establecer criterios sólidos para fomentar prácticas ecológicamente responsables en la industria de la construcción. No solo otorgan visibilidad pública y monitorean el desempeño, asegurando el cumplimiento de regulaciones, sino que también estimulan la reducción del impacto ambiental, al mismo tiempo que recompensan a los edificios que cumplen con rigurosos estándares de sostenibilidad. Al establecer niveles más altos de excelencia en proyectos y construcciones, estas certificaciones ejercen influencia en la evolución de los códigos de construcción, en la capacitación de los profesionales y en las estrategias corporativas.
Modular Eco-Housing . Image Cortesia de Yvonne Witte
Cuando hablamos de tecnología, a menudo pensamos en robots, supercomputadoras, centros de datos o teléfonos inteligentes. Pero la tecnología también se refiere a la invención de las primeras herramientas de piedra tallada o al desarrollo de la máquina de vapor, responsable de la primera Revolución Industrial. El término proviene de la combinación de las palabras griegas "techne" (arte, artesanía) y "logos" (palabra, discurso), y no es más que la aplicación del conocimiento para lograr objetivos de una manera específica y reproducible, con fines prácticos. En el sector de la construcción, que involucra grandes cantidades de recursos y personas, más tecnología significa incorporar nuevos métodos, herramientas, automatización y software que pueden mejorar la eficiencia de las construcciones. Esta industria, históricamente reacia a la innovación, representa un gran impacto en el medio ambiente a través de las emisiones de carbono y la explotación de materias primas. Sin embargo, a medida que la construcción se adentra en el mundo digital, los constructores han comenzado a ver la tecnología como un medio para optimizar prácticas e identificar, construir y gestionar sus proyectos.
Laurent Troost es un arquitecto belga con una rica trayectoria en proyectos realizados en los Países Bajos, España y Dubái, que decidió mudarse a Brasil en 2008, estableciéndose en la ciudad de Manaos. En esta región repleta de desafíos e inspiraciones, Troost desarrolló una práctica arquitectónica única al unir sus experiencias en el diseño de edificios de lujo en el extranjero con edificaciones en el corazón de la Amazonia. Su trabajo ha ganado reconocimiento internacional y ha sido galardonado con múltiples premios. El 4 de septiembre estuvo en Florianópolis para dar una conferencia en el NCD Summit, donde pudimos conversar sobre su obra y sus opiniones acerca de la arquitectura y la sustentabilidad.
La innovación prospera cuando nos detenemos a observar, cuestionar y reimaginar el mundo a nuestro alrededor, convirtiendo los desafíos en oportunidades de progreso. La naturaleza, en particular, sirve como una rica fuente de inspiración. Al observarla, estudiar sus desafíos cotidianos y contemplar los procesos existentes, podemos descubrir ideas valiosas que inspiran soluciones innovadoras.
Uno de estos desafíos actuales en el mundo es la producción de concreto, un material antiguo y extremadamente popular. También es responsable de una parte significativa de las emisiones globales de CO2 debido al proceso intensivo en energía de la producción de cemento y las reacciones químicas involucradas. Se estima que la producción de concreto es responsable de aproximadamente el 8% de las emisiones anuales de CO2 del mundo, bombeando 11 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera todos los días, lo que representa el 8% de las emisiones anuales de CO2 y consume el 9% del agua industrial anual del mundo. Además de esto, tenemos una proyección de que el stock de construcción mundial se duplique para 2060, el equivalente a construir una ciudad entera de Nueva York cada mes durante los próximos 36 años, lo que significa una demanda increíblemente creciente de cemento y hormigón. ¿Podemos hacer algo frente a este escenario desalentador? En este artículo, hablamos con Loren Burnett, CEO de Prometheus Materials, que ha desarrollado un material imitando los procesos naturales para recrear el concreto tal como lo conocemos.
HSG Learning Center / Foto de Roland Halbe. Imagen cortesía de Holcim
La necesidad de reducir la huella de carbono de la industria de la construcción y su dependencia de recursos naturales vírgenes es el desafío más urgente que enfrenta el sector. Por lo tanto, resulta fundamental impulsar innovaciones que permitan mejorar los materiales de construcción existentes y hacerlos más respetuosos con el medio ambiente, con el fin de abordar con éxito su considerable huella de carbono y cerrar el ciclo de los materiales.
El concreto, por ejemplo, se ha utilizado desde la época de los antiguos romanos y ha demostrado ser un material de construcción duradero, resistente, accesible y versátil. Hoy en día, es el recurso creado por el ser humano más utilizado en el mundo. Sin embargo, sus métodos de producción despiertan inquietudes ambientales: en primer lugar, por el alto consumo de recursos naturales como arena y grava; y en segundo lugar —y más importante aún— por las emisiones de CO₂ asociadas a la fabricación de su ingrediente clave: el cemento.
La madera reconstituida ha surgido como una alternativa sustentable para reemplazar a los componentes de concreto en las construcciones, ya que estos contribuyen, por sí solos, al 8% de las emisiones globales de CO2. Con varios ejemplos en diferentes escalas y programas, este material ha demostrado ser prometedor para revolucionar la industria, agregando eficiencia, resistencia y confort. Incluso cuando tratamos con procesos altamente estandarizados y eficientes en la fabricación de las piezas estructurales, siempre hay lugar para mejorar y reducir el desperdicio. Principalmente porque el proceso industrial tradicional de cortar los troncos en partes puede generar residuos sustanciales.
En este contexto surge A.I. Timber, un material de construcción innovador diseñado para minimizar el desperdicio al preservar los contornos naturales de los árboles. En lugar de los métodos convencionales de cortar troncos individuales en tablas estandarizadas, A.I. Timber utiliza la Inteligencia Artificial de manera ingeniosa para encajar estos troncos como las piezas de un rompecabezas perfectamente ensamblado. Para comprender más sobre la iniciativa y el futuro de este material, conversamos con Carlo Ratti y Mykola Murashko, quienes coordinaron el proyecto.
En el mundo del diseño de interiores y la arquitectura, la iluminación ha evolucionado de ser una mera necesidad funcional a convertirse en una herramienta poderosa para crear ambientes agradables, acentuar elementos de diseño y definir la atmósfera para quienes habitan los espacios. En este sentido, los sistemas de iluminación integrados han marcado un antes y un después, especialmente al combinarse con la tecnología LED, ofreciendo innumerables posibilidades para transformar los espacios. Las tiras de LED, en particular, han revolucionado la iluminación al aportar eficiencia energética, durabilidad, versatilidad y una capacidad de personalización que antes resultaba difícil de lograr con la iluminación tradicional basada en lámparas. De este modo, han cambiado fundamentalmente la manera en que iluminamos hogares, oficinas y comercios, dando paso a una nueva era en la tecnología de la iluminación.
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Gent Waste Brick. Image Cortesia de Carmody Groarke
Existen ciertos símbolos que trascienden las barreras del idioma y son fácilmente reconocidos y comprendidos por personas de diversas culturas. Ejemplos de ello son los íconos masculinos y femeninos del baño, la cruz que simboliza la salud y, más recientemente, el símbolo universal del Wi-Fi. Entre estos íconos universales se encuentra el del reciclaje, concebido en 1971 por Gary Anderson, un arquitecto y diseñador que, en su momento, fue estudiante en la Universidad del Sur de California. Como un ciclo continuo, se trata de un triángulo con tres flechas dispuestas en el sentido de las agujas del reloj, cada una de las cuales representa a la industria, al consumidor y al reciclaje, respectivamente.
Reintegrar lo que normalmente se considera residuo en el ciclo de producción es un principio fundamental de la economía circular. Este concepto es particularmente destacado en la industria de la construcción, que históricamente ha dependido de la destrucción y extracción de recursos para existir. Nada más simbólico que los ladrillos, que también representan la construcción de cosas nuevas, para aplicar los conceptos de circularidad. Mentes creativas han aceptado este desafío, creando soluciones que transforman materiales desechados en recursos de alto valor, generando una amplia gama de productos, que abarcan materias primas residuales involucrando desde algas marinas y plásticos hasta cabello humano. Estas innovaciones no solo abordan problemas ambientales urgentes, sino que esencialmente redefinen la forma en que construimos y habitamos nuestros espacios. En este artículo, destacamos 7 iniciativas que han convertido los residuos en ladrillos.
La firma Olson Kundig, con sede en Seattle, es un ejemplo elocuente de cómo el entorno y la cultura pueden moldear el enfoque de diseño de una oficina. Fundada en 1966 por Jim Olson (Jim Olson), la firma cuenta hoy en día con cientos de colaboradores y otros cuatro socios, entre ellos Tom Kundig. El estudio posee una extensa y diversa cartera de proyectos. En conferencias y entrevistas, Kundig suele referirse a su entorno de crianza —una región con una fuerte tradición minera y forestal— como una influencia clave en la estética industrial y racional de sus diseños, el uso de materiales duraderos y de bajo mantenimiento, y una particular atención al oficio artesanal. Al mismo tiempo, en muchos de los proyectos de la firma, destacan la imaginación, el énfasis en elementos cinéticos y un enfoque que desdibuja los límites entre el interior y el exterior. Esto suele lograrse mediante la incorporación de dispositivos de accionamiento manual que permiten a los usuarios y las usuarias activar directamente el edificio, conectándolos con el entorno, la arquitectura y sus mecanismos móviles.
El concreto cuenta con una gran resistencia a los esfuerzos de compresión, pero es un material frágil en cuanto a la tracción. Es por eso que la incorporación del acero, con su alta resistencia a la tracción, convirtió al llamado concreto armado en el método constructivo más utilizado en el mundo. En otras palabras, el concreto armado combina las ventajas intrínsecas de sus dos componentes principales, concreto y armaduras de acero, para obtener un material extremadamente resistente, versátil y práctico. Estas barras de acero, además de reforzar la estructura, pueden utilizarse en instalaciones artísticas, fachadas e incluso en interiores.
Compuesta por partículas minerales sumamente finas y formada a través del desgaste y la erosión de las rocas a lo largo del tiempo, la arcilla posee propiedades que la hacen sumamente útil en una gran variedad de aplicaciones. Al estar húmeda, adquiere una alta plasticidad y maleabilidad, lo que permite moldearla en diversas formas. Al secarse, se vuelve rígida y resistente, siendo ampliamente utilizada en la edificación y la cerámica. El uso de adoquines de arcilla en exteriores es sumamente común debido a su durabilidad, resistencia a la intemperie y al tráfico, tonalidades naturales y facilidad de instalación.