
La gentrificación es el proceso en el que las propiedades se vuelven más codiciadas y, por ende, más costosas. El aumento de los precios desplaza a los y las residentes de mayor antigüedad, quienes son reemplazados por personas de mayores ingresos. Este fenómeno no debe confundirse con el desalojo forzoso de ciudadanos mediante expropiaciones o erradicaciones obligatorias. Expulsar a los y las habitantes mediante un decreto oficial constituye un problema distinto.