
La estación de servicio no suele despertar el interés de las personas. Es un volumen ubicuo, construido principalmente por funcionalidad y no con fines recreativos o comunitarios. Las vemos constantemente, pero apenas les dedicamos una segunda mirada a menos que sea necesario; en ese momento, cargamos combustible y nos marchamos en cuestión de minutos.
Con el olor a gasolina y la oferta habitual de su tienda de conveniencia, estas estaciones de servicio no transmiten ninguna sensación de bienestar. Tampoco sus estructuras planas y perennes habían capturado la imaginación de los y las arquitectas, hasta ahora.
Reebok y Gensler son los primeros en advertir el enorme potencial de las estaciones de servicio comunes. Estos edificios ocupan ubicaciones estratégicas de gran valor inmobiliario en todo el país, desde autopistas hasta calles locales. En su nuevo proyecto colaborativo, “Get Pumped”, la firma global de arquitectura y la marca deportiva proponen un plan para redefinir la estación de servicio tal como la conocemos.




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