
Chile dispone de una variada y rica belleza natural. La dimensión actual del proceso de ocupación de los territorios hace indispensable la necesidad de proteger y valorar la conservación natural del paisaje. Aun así, la conservación requiere un anterior proceso de valoración, y no hay valoración sin conocimiento.
Se invita a pensar y re-conocer la naturaleza como un espacio para conectarnos y re-conocernos. La vinculación de las personas con estos paisajes trae tranquilidad y desarrollo espiritual, así como una mayor valoración del país y del planeta. El concurso invita a pensar nuevamente nuestra relación con el territorio y con sus aspectos naturales, buscando entregar una experiencia de pertenencia y trascendencia. Encontrar en la arquitectura el espacio para emocionarse, estremecerse, y sentir la experiencia del pulso de naturaleza o del propio cuerpo.
Encargo



