
''Nos habíamos acostumbrado a la autoexplotación, al cansancio, a la competencia y al rendimiento perfecto. Pero un virus microscópico nos forzó a parar (quizás para bien, al menos en este aspecto). Tuvimos que aprender a cuidarnos. Tras más de un año de pandemia nos hicimos conscientes de nuestra vulnerabilidad y de la dependencia que tenemos de los demás...no sólo hemos aprendido a cuidarnos y a cuidar a los demás. También hemos establecido relaciones de cuidado con agentes ‘no humanos’: plantas o mascotas en el interior de nuestros hogares; edificios y barrios patrimoniales en nuestras ciudades; o incluso paisajes y ecosistemas en la escala territorial.
La vulnerabilidad extendida en la que nos encontramos hoy nos está forzando a redefinir las coordenadas con las que miramos al mundo desde nuestros campos de conocimiento. Este número 109 de ARQ será un espacio para discutir estas lógicas del cuidado y, ojalá, aprender en conjunto, como nunca debimos dejar de hacerlo. ''
