

Descripción enviada por el equipo del proyecto. Con una forma y color aparentemente neutros, un cubo blanco aísla el arte del ámbito sociopolítico, sosteniendo su valor atemporal en un ciclo de inversión perpetuo. Mientras que el cubo blanco destaca a artistas y mecenas, deja fuera del lienzo a la base de la cadena económica global: la mano de obra humana que genera capital para que las corporaciones internacionales financien creaciones artísticas, pero que no recibe ningún beneficio económico de la economía del arte. Establecido como un espacio apolítico para mantener el valor atemporal del arte, ¿puede un cubo blanco seguir siendo una plataforma para abordar la desigualdad en la economía del arte, o incluso un agente activo para lograr cambios sociales oportunos?












