
Una exposición que nos invita a centrar la atención en la arquitectura, a menudo ignorada pero fundamental, que sostiene nuestros sistemas alimentarios: desde los laboratorios domésticos de nuestras cocinas hasta los vastos paisajes operativos que nutren nuestras ciudades.
Al comer, digerimos territorios
Cada vez que comemos, sin ser conscientes de ello, conectamos nuestro plato con una plétora de sitios remotos: supermercados, invernaderos, granjas, cadenas de frío, redes logísticas, almacenes y terrenos baldíos. Lamentablemente, la arquitectura que facilita estos procesos rara vez recibe atención y no suele aparecer en las páginas de las revistas de arquitectura, permaneciendo mayormente desapercibida a pesar de su inmensa importancia. Sin embargo, en un mundo donde cada bocado que damos repercute en todo el planeta, ahora más que nunca, debemos rediseñar estos sistemas alimentarios teniendo en cuenta sus implicaciones ecosistémicas.
FOODSCAPES nos invita a centrar la atención en la arquitectura, a menudo ignorada pero fundamental, que sostiene nuestros sistemas alimentarios, desde los laboratorios domésticos de nuestras cocinas hasta los vastos paisajes operativos que nutren nuestras ciudades.
