
Escultura con principio y sin fin
La exposición Elementos en Fragmentos del artista plástico António Spinosa nos remite al universo del origen de la escultura moderna, donde la obra se humaniza, creando así la posibilidad de establecer un diálogo directo entre el espectador y la escultura. En esta instalación, las esculturas parten de nuestra escala, de nuestro cuerpo, de nuestros pies, y se multiplican de manera modular.
La instalación se compone de 10 esculturas en acero corten y fue idealizada para el claustro del Museo Nacional de Historia Natural y de la Ciencia de Lisboa, donde el artista interactúa con el espacio, con el lugar donde se construye. La creación se asume espontáneamente; por lo tanto, no debe considerarse únicamente como un objeto formal. A partir del siglo XX, la escultura ambiciona encontrar caminos alternativos a la escultura concebida como monumento, tal como defiende Rosalind Krauss. “Uno de los aspectos más notables de la escultura moderna es el modo en que manifiesta la conciencia cada vez mayor de sus practicantes de que la escultura es un medio de expresión peculiarmente situado en la unión entre el reposo y el movimiento, entre el tiempo capturado y el paso del tiempo. Es de esa tensión que define la condición misma de la escultura de donde proviene su enorme poder expresivo.” (Rosalind Krauss, In: Caminhos da escultura moderna).
