
¿Debería la crítica arquitectónica ser esclarecedora? ¿Debería contribuir a la creación de un mejor entorno construido? ¿Existe una base fáctica en ella? ¿Tiene el deber de presentar pruebas al evaluar un edificio? ¿O debería limitarse a adoptar lo que los/las arquitectos/as dicen sobre sus diseños?
En el contexto de un internet horizontal, ¿debería la crítica arquitectónica ser capaz de definir las mejores prácticas? ¿Ejerce poder sobre quién está dentro y quién está fuera?
La crítica arquitectónica, como toda actividad humana, se encuentra en una coyuntura crucial. Mientras la arquitectura seria lucha por ser reconocida, gran parte de la llamada crítica arquitectónica es simplemente una legitimación decorativa y mal remunerada para prácticas hiperbólicas. La crítica arquitectónica incisiva es poco común, mientras que la definición misma de crítica se ha vuelto opaca.
