
Desde los inicios de la humanidad, hemos desarrollado una afinidad inexplicable hacia los diversos cuerpos celestes que nos rodean, con la Luna como centro de toda esta fascinación. Esta fascinación es evidente desde las ilustraciones rupestres de hace miles de años hasta nuestras obras más recientes en literatura, astronomía, astrología, arquitectura y muchos otros campos de estudio.
Impulsados por nuestro amor por la Luna y la carrera por explorar nuevos horizontes, marcamos un hito a mediados del siglo XX con los primeros pasos de la humanidad en la superficie lunar. Este impulso y fascinación por la Luna nos han llevado a creer que podría ser el próximo destino para los seres humanos.
El inicio del siglo XXI ha visto a la Tierra enfrentarse a la presión monumental de satisfacer la demanda de recursos generada por una población humana en constante crecimiento. Esta realidad nos ha llevado a buscar nuevas fuentes de recursos en otros lugares, siendo la Luna el destino más familiar. La exploración espacial, con la habitación humana como eje central, se convertirá ahora en uno de los próximos grandes pasos en la innovación. Encontrar una forma sostenible de expandir la huella humana más allá de los límites de la Tierra será pronto el siguiente paso lógico.
