
Quizás no sea tu primer instinto al entrar en un edificio considerar cómo te hace sentir, pero la arquitectura siempre ha tenido un gran impacto en las emociones. Los diferentes espacios están diseñados para que sus habitantes experimenten distintas sensaciones; las oficinas pueden hacerte sentir con energía y productividad, las galerías de arte pueden invitar a la reflexión y la curiosidad, y los museos pueden transmitir calma e intriga. Cada uno de estos espacios es completamente distinto al otro y representa mucho más que una simple construcción.
Como parte de una serie de concursos de arquitectura anuales, el concurso Museum of Emotions propone a los/las participantes utilizar la arquitectura como herramienta para evocar diversas emociones. Se les pide diseñar un museo que incluya dos salas independientes que provoquen emociones contrastantes: una que induzca emociones negativas y otra que induzca emociones positivas.
Los/las participantes tienen libertad para elegir las emociones específicas que deseen incitar con sus diseños: miedo, ira, ansiedad, amor, felicidad, risa, etc. El objetivo del Museum of Emotions es utilizar la arquitectura como herramienta principal para crear estados emocionales, mediante la consideración de la escala de los espacios, el recorrido a través de ellos, el color, la iluminación y la elección de materiales.
