
SIÉNTATE Y SIENTE
Una de las contribuciones más importantes de la humanidad, y una que sostiene, literalmente y a menudo hasta el extremo, nuestra elección de no movernos, es la silla. Ignorando la capacidad de la articulación de la cadera para el movimiento permanente, adoptamos desde una edad temprana una postura sentada que en la edad adulta puede representar un promedio de 7 horas diarias, según estudios de expertos/as en ergonomía laboral, quienes también recomiendan cambiar de posición de vez en cuando, no sea que empecemos a echar raíces. Nuestro cuerpo pasa tanto tiempo en una silla que el desafío para los/as diseñadores/as ha sido crear una con respaldo y asiento que se fusionen con el cuerpo para descargar su peso, distribuyéndolo sobre cuatro patas. El proceso de imaginar, recrear, desarrollar y producir una nueva silla se resume en cada modelo icónico que los/as estudiosos/as de la historia del diseño han colocado en la línea de tiempo de la humanidad —que desde la revolución industrial parece pasar cada vez más tiempo sentada— y de una profesión que explota con creatividad infinita y está plagada de propuestas de mobiliario que contradicen, cumplen, reformulan y varían las posibilidades de nuestras acciones corporales cuando dejamos de movernos para descansar, encontrarnos, sentir y sentarnos.
Sentados nos concentramos en tareas específicas que requieren quietud y atención, incluyendo detenernos a no hacer nada. Sentados comemos y descargamos nuestro peso y excrementos; sentados somos transportados por un esfuerzo que no es el nuestro, trasladados sobre ruedas o en diversos asientos instalados en vehículos que acortan las distancias. Sentados ocupamos —expresando nuestra intención de permanecer más que unos pocos minutos (como si estuviéramos sedados y tranquilos) el lugar que elegimos o que se nos asigna—, lo cual algunos experimentarán como una posición y otros como un trono (dependiendo del entrenamiento que cada persona sedentaria haya recibido con respecto al sentido de la vida).
EL CONCURSO
En honor a esta pieza de mobiliario —que no debe darse por sentada, dadas sus infinitas posibilidades de materialización y porque nos brinda tantas oportunidades para experimentar desde nuestra condición humana sedentaria y profesión creativa mediante el uso y la reutilización de diferentes materiales—, hemos lanzado una alianza con la empresa colombiana Pinturas Tito Pabón, y con el apoyo de organizaciones y personas que confían en los frutos de nuestras propuestas y acciones concretas, un concurso para diseñar una silla hecha de bambú andino (Chusquea Scandens), abierto a creativos/as de todo el mundo y en el cual se premiarán las mejores propuestas internacionales y colombianas.
