
“Nada, y todo lo demás” busca ubicar la posición general de la arquitectura entre la nada y algo. La nada es temporal, fácil de insinuar, y huye cada vez que algo llega para ocupar su lugar. En algún momento obsesionada con el espacio, la arquitectura como disciplina se ha visto ocupada por un rango difuso de temas y campos, lo que plantea la pregunta: ¿es todo ahora arquitectura o, alternativamente, es la arquitectura ahora nada? ¿Existe un punto medio entre ambas? ¿Y es la nada residual? ¿Perdura o persiste, huele mal o bien, es fuerte o sutil?
Volver a la nada es la preocupación de todo. Al formar dos caras de un sistema mayor, la nada y el todo rara vez existen el uno sin el otro. La nada tiene muchos alias: cero, vacío, nada, espacio, intermedio, no-cosa, etc.; sin embargo, en la conversación, la nada suele referirse a algo; por ejemplo: “¿Qué haces?” / “Oh, nada (por supuesto que estoy haciendo algo, de hecho es extremadamente interesante, pero no tengo ganas de explicarlo en este momento)”.
