
BREVE DESCRIPCIÓN
Gracias a su extraordinaria memoria histórica y a la autenticidad de su valioso legado arquitectónico, La Habana puede considerarse, sin duda, una "Ciudad Patrimonio". Su espíritu genuino y cautivador no solo deriva de la reconocida calidad de su música y ritmos, su animada vida callejera y su atmósfera acogedora, sino también, y especialmente, de su entorno construido.
La designación de La Habana Vieja como sitio de la UNESCO en 1982 fue una distinción importante que atrajo la atención hacia la preservación de su tejido urbano. El programa de recuperación del centro histórico obtuvo reconocimiento mundial y se ha expandido con éxito a otras ciudades cubanas, contribuyendo a la preservación de la cultura local y al desarrollo de nuevos atractivos turísticos.
Desafortunadamente, durante las últimas décadas no ha sido posible replicar estas experiencias en otros barrios más allá de La Habana Vieja, donde la implementación de programas integrales es sumamente necesaria. De hecho, existe un lugar en particular que destaca sobre los demás y que merece una atención especial, no solo por su enorme extensión, sino también por su historia única: la Plaza de la Revolución.
