
El desafío MiG de este año reflexiona sobre la declaración de Moshe Safdie: "Quiero que mis edificios echen raíces y parezcan haber estado allí siempre. No se trata de pastiche ni de adaptar lo que ya existe. Se trata de intentar fusionar el futuro y el pasado".
Esta compleja tarea plantea las problemáticas del sitio en el marco de lo "glocal", un término acuñado en la década de 1990 para pensar la globalización de manera dialéctica, como un proceso interdependiente de integración y diversificación, en el cual lo local es moldeado por lo global, pero también donde la localidad adquiere cada vez más importancia, ya sea como resistencia o como motor de innovación.
A la luz de acontecimientos recientes como la pandemia mundial, la crisis climática y la fractura del orden político internacional, es momento de reconsiderar la agencia de lo local. El desafío del premio MIG 2023 consiste en repensar cómo lo local es redefinido por estos desafíos mundiales a través de una interacción cooperativa y confrontacional con otras localidades y escalas de referencia.
El proyecto propuesto debe establecer una postura clara respecto al estatus de la localidad en sus diferentes aspectos materiales, ambientales, culturales y sociales, a medida que se adapta a los flujos de entrada y salida de personas, ideas, memorias, tecnologías, recursos, naturalezas y capital, además de poner a prueba sus implicaciones arquitectónicas en el diseño de un edificio que esté arraigado en el pasado del lugar y que, a su vez, proponga una visión de un futuro posible.
El proyecto debe estar detallado a escala de edificio (es decir, 1:100 o 1:200) e incluir una explicación de la ideología detrás del diseño. El diseño debe abordar el bienestar de los/las usuarios/as y respetar el entorno circundante de las propuestas.
Cronograma:
Fecha límite de entrega electrónica: domingo, 20 de abril de 2023
Ceremonia de anuncio de resultados en línea: mediados de mayo de 2023
