
Resulta difícil recordar una época en la que no hubiera una cafetería en cada esquina. Con el auge de la cultura del café a finales de los años 90, las mañanas parecen insoportables sin el apoyo de una dosis de cafeína. Emulando el estilo de vida cosmopolita neoyorquino de series como Friends, Seinfeld y Sex and the City, las cafeterías que priorizan el ambiente e invitan a sus clientes a quedarse representaron un gran cambio respecto a los locales de antaño.
La cultura del café se consolidó aún más con la llegada de la era digital, cuando las personas trabajadoras se liberaron de sus escritorios y comenzaron a trabajar desde cualquier cafetería con una buena señal WiFi y una mezcla de café arábica aún mejor. A pesar de lo que las comedias estadounidenses nos hacen creer, los estadounidenses no son los mayores consumidores de café del mundo. Recientemente, The Times trazó un mapa mundial según el consumo de café per cápita, situando a Finlandia en el primer lugar con un promedio de 12 kg de café por persona al año. Sus vecinos escandinavos —Noruega, Dinamarca, Islandia y Suecia— también aparecen en el top 10.
El concurso The Big Tiny Coffee House Challenge invita a los/las participantes a diseñar un quiosco de cafetería que pueda replicarse en capitales del norte de Europa. En colaboración con “Kremm Coffee and Gelato”, buscamos diseños icónicos que sean fáciles de construir y transportar, y que, al mismo tiempo, sean lo suficientemente sofisticados como para tener el potencial de convertirse en un hito reconocido por derecho propio.
