
Como arquitectos/as y diseñadores/as, siempre se nos pide diseñar lugares que se adapten a los seres humanos en todos los sentidos posibles. Se nos pide crear espacios que fomenten la interacción humana y que se ajusten de la mejor manera a su conciencia. Pero, ¿es posible diseñar un espacio que desafíe los sentidos de las personas y las haga reconsiderar dónde están y qué están haciendo?
Esta competencia trata precisamente de eso.
EL LABERINTO es un laberinto arquitectónico. ¿Acaso "laberinto arquitectónico" es un término válido? No lo sabemos y no nos importa.
¿Entonces, a qué nos referimos?
Digamos que es un edificio construido como un laberinto con un punto de inicio y un punto final. Con muchos callejones sin salida, decisiones difíciles y diversas aperturas, pero con un único camino de salida.
