

Este hotel de gestión familiar, con sus 76 habitaciones y 14 chalets distribuidos a la manera de un pueblo, hace honor a su nombre: tanto para quienes buscan relajación como para los entusiastas del deporte, el establecimiento ofrece instalaciones idílicas. Lo que originalmente era una casa de campo con habitaciones para huéspedes es hoy un hotel dedicado al ecoturismo. Esta filosofía sostenible impregna desde la oferta de actividades y la gastronomía hasta la propia arquitectura. Entre sus huéspedes se encuentran esquiadores apasionados, ciclistas de montaña, senderistas y familias con niños y niñas que disfrutan conquistando las cumbres alpinas.

































