![Convocatoria de artículos: Bracket [Sobre compartir] - Imagen 1 de 1](https://images.adsttc.com/media/images/5a67/49f0/f197/cc69/0100/03b7/newsletter/open-uri20180123-21405-bbfo4v.jpg?1516718559)
Compartir es uno de los rasgos más fundamentales de la humanidad; reconocemos intrínsecamente los beneficios de mancomunar recursos dentro de una comunidad para aprovechar diversas capacidades y accesos con el fin de satisfacer necesidades. Compartir es el motor clave detrás del avance de la civilización hacia la vida colectiva, primero en pequeños asentamientos y, eventualmente, en megalópolis. El impacto de compartir trasciende la mera satisfacción de las necesidades de supervivencia y se extiende a las dimensiones sociales y culturales de nuestras comunidades. Al construir un bien común urbano, compuesto por recursos gestionados y compartidos colectivamente, moldeamos nuestros entornos físicos, sociales y culturales para alcanzar cierto grado de compartibilidad, ya sea de bienes, servicios o experiencias.
Estas raíces culturales, históricas y evolucionadas, aseguran que compartir sea una parte inevitable de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, su papel central en la forma en que organizamos y gestionamos nuestras ciudades se ve cada vez más amenazado. Específicamente, los recursos que antes formaban parte de los bienes comunes están cayendo en formas de gestión privatizadas. La mercantilización de elementos del ámbito público, como la energía, el espacio, el agua, el transporte y la educación, entre otros, ha fragmentado los bienes comunes y ha dado lugar a problemas importantes, ahora demasiado familiares, de injusticia y desigualdad. En un contexto de creciente énfasis en el individuo y la privatización de los bienes comunes, compartir ofrece grandes promesas para reevaluar nuestras relaciones económicas, políticas y sociales con el fin de distribuir equitativamente los recursos y servicios, tanto a escala individual como colectiva.
