
Hace un tiempo, a principios del año 2009, todo gran proyecto de construcción en Londres se había estancado. Los planes para realizar una gran cantidad de torres altas vidriadas, concibiendo la misma altura de los años de auge desaparecieron, al igual que el dinero para construirlas. Los obreros abandonaron sus sitios, los esqueletos de grandes oficinas quedaron a medio construir y en quiebra, la ciudad quedó en silencio.
“A partir de este momento no estoy en conocimiento de ningún proyecto que este en espera”, dice Peter Rees, el oficial jefe de planificación de la ciudad de Londres. ”La gente está, ya sea en el lugar, en el proceso de licitación o están concluyendo acuerdos. ”








