
Me encuentro a 60 km del epicentro del terremoto que afectó a nuestro país hace ya 4 días. Afortunadamente, no han existido tantas pérdidas personales pero el paisaje es desolador. Todas las viviendas construidas en adobe están por el suelo o a medio caer.
Las techumbres de tejas simplemente se deslizaron sobre la pendiente para convertirse en minutos en unos cuantos montones de escombros. La Iglesia San Alfonso, uno de los principales hitos de la ciudad (con sus dos torretas terminando en forma de cúpula), parece haber sido bombardeada y sus dos torres antes empinadas hacia el cielo, hoy lucen derrotadas y débiles, a punto de desmoronarse.
