
- Área: 292 m²
- Año: 2007
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Fotografías:Gustavo Sosa Pinilla, Cristián Nanzer

Descripción enviada por el equipo del proyecto. La dirección de la mirada construye el paisaje, de ese magma evanescente de tiempo y espacio, captura por un instante su propio territorio, la acción de mirar se parece a construir, nunca es ingenua e inocente, siempre hay una dimensión cultural que la sostiene, un sesgo de época que la identifica, funciona como un mecanismo de selección y montaje, que pronto recurre a la memoria, el reservorio de la existencia y es ahí, cuando el paisaje se hace propio, subjetivo y manipulable, relacional y evocador. Todo paisaje es pasajero, o mejor dicho, la proyección de la mirada nos devuelve la certeza de ser nosotros mismos pasajeros momentáneos en el paisaje, esa convicción nos confiere ubicuidad y temporalidad en medio del tránsito. Todo paisaje es perecedero, igual que los portadores de de las miradas. Justamente por eso, el paisaje se nos revela en un instante como profundamente humano.



































