Durante un instante imaginemos el paisaje inmediato: innumerables personas (casi cien) realizan actividades simultaneas, construyen y transforman, se desplazan entusiasmadas de aquí para allá hacia un objetivo común, ríen e intercambian miradas, vuelven a construir, aciertan y se equivocan, posan para el registro efímero mientras captan infinidades de imágenes y evitan así confiar en el propio recuerdo.
Mientras construyen, por un momento son capaces de desdibujar el proyecto original, lo transforman en búsqueda de un resultado superador, son capaces de incorporar nuevos elementos que alimenten aquella idea de origen. En simultaneidad, respetan los dibujos constructivos a ultranza, no se salen del libreto, no escuchan ni miran más allá de su objetivo concreto. Mientras construyen, esperan con ansiedad un resultado y ese resultado es visual, es conceptual, es artístico, es natural y urbano. Para lograrlo, utilizan materiales de todo tipo que, por momentos, son inclasificables, ordinarios e invisibles.
