
Es muy común desde hace algún tiempo escuchar hablar de la Arquitectura Chilena como un término. Este se ha ido conceptualizando desde hace algunos años, y se ha manifestado en el último tiempo en escritos, publicaciones, seminarios y exposiciones que la toman como tema y motivo.
Cabe preguntarse por lo tanto, si es que existe aquello que llamamos o llaman “Arquitectura Chilena”, en el sentido de un concepto abstracto, que engloba una serie de condiciones o reglas formales propias, o es más bien, la manera de referirse a un conjunto de obras y arquitectos heterogéneos y de cierto interés que operan en un mismo territorio.
