
La intervención tiene lugar en un antiguo local industrial habilitado como estudio de arquitectura. El gran volumen interior queda expuesto a las duras condiciones del invierno debido principalmente a las inexistentes medidas de acondicionamiento térmico de las que dispone. Así, el sistema de calefacción de radiadores eléctricos se muestra ineficaz, sobretodo en la planta principal del local, con alturas libres que oscilan entre 4,4 metros y 7,1 metros en la zona del lucernario. El aire caliente asciende, mientras que en la zona de trabajo no se consigue alcanzar una temperatura razonable.
Lejos de una intervención integral que suponía, por un lado, la paralización de la actividad dentro del local y por otro lado, la pérdida del carácter inacabado que vincula al mismo con su origen, se propone una solución a modo de BOX donde se ubica el espacio de trabajo. Se trata de un volumen formado por siete pórticos de madera laminada de pino que se disponen cada 75cm. Las uniones se ejecutan mediante tornillería, atando los listones horizontales en ambos lados de cada poste en base y cabeza. Se utilizan 14 postes de 2250x90x60mm y 28 viguetas de 3680x70x30mm.


























