
Desde el año 2000, Beau McClellan ha logrado ampliar los límites en el diseño de la iluminación forjando una forma de pensamiento fuera de lo común. De sus obras más reconocidas fue Reflective Flow en el 2008, que introdujo al mundo de la iluminación un ejemplo de la capacidades de la tecnología LED como herramienta del dinamismo dentro de un espacio. Hoy, vale la pena describir los efectos visuales que causa una de sus más recientes obras, Cardume.
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